Como cuando pintaban mi caminar

Era parte de mi caminar día tras día. Mi paisaje diario de las 21:00 horas. Mi centro de atención mientras la vista y el terreno me lo permitía. El horizonte que pintaba de amarillo. La llanura colorida girando en torno al sol. El zumbido de las abejas, el piar de los pájaros. El lento crecer, el mimado trato.

TítuloColores de verano
ObjetivoFotografía de paisaje
LugarCastellar de la Frontera

¿Cómo nace la idea?

Tal y como dejo ver al principio en la introducción, este paisaje forma parte de mi día a día en mis escapadas cuando marcho a hacer deporte.

Todos los años los girasoles llegan a un punto de color que dejan boquiabiertos, independientemente de la luz solar. Estas plantas familia de las asteráceas, se caracterizan por no perderle nunca la cara al sol, siempre atentos al astro Rey… y nosotros pendientes a ellas.

Es en este caminar de verano cuando los veo evolucionar semana tras semana, como crecen, como se transforman girando del verde al amarillo… da para fijarse en su proceso, si siempre están cara al sol, nunca ven la sombra. ¿Lo extrapolamos?.

Llega un momento en el que los girasoles florecen, se llenan de vida y color, proporcionando escenarios únicos para capturar. Solo tenemos que esperar a que la luz sea la adecuada, ya sabéis, las sombras justas.

¿Comenzamos?

¿Qué he tratado mostrar?

Caminando entre ellos al atardecer entiendes todo el poderío que tienen para una imagen. Llegado al final de camino te detienes y te giras y ves su inmensidad, su llanura amarilla sobre la que panorámicamente asoma la torre de la Iglesia y los tejados de las casas de Castellar de la Frontera.

El resultado es un juego de colores y formas; amarillos, verdes, oscuros, urbanos… Una composición hecha para la vista, pero también para la mente.

Presta atención a los girasoles, siempre buscan la luz

La paradoja de mi viaje entre girasoles es que si haces como ellos, la energía “se vive de otra forma”. Ellos siempre giran en torno al sol, buscando el calor, buscando nutrientes, consiguiendo vida. Todo es sobrevivir, sobreponerse, adaptarse… porque no todo se mueve a nuestro antojo, somos nosotros los que la mayoría de las veces tenemos que hacerlo, saliendo del confort, nadando en la duda.

¿Te has comparado con ellos? Hay multitud de ocasiones en las que hacemos lo contrario, “si el sol no me mira, me frustro”… razonamiento humano en forma de girasol. Al final prevalece el instinto y la supervivencia, quedando como fin último la necesidad de aprender y salir victorioso de las sombras.

¡Sé girasol!