Amsterdam

Esa ciudad diferente, moderna, de gente alta, guapa, de edificios estrechos, de vicios y lujuria, de dulces y chocolate, de mujeres y coffes. Amsterdam, esa ciudad para volver, de la que enamorarse, de la que te roba un pedacito de ti para dejarlo allí.

Amsterdam, esa ciudad.

LugaresAmsterdam, Edam, Marken, Volendam y Zaanse Schans
FotografíaÁlvaro Saraiba
SensacionesMaravilla

Bienvenidos a mi experiencia en Holanda

Esa ciudad en la que para aterrizar, tienes que atravesar un manto de nubes grises, densas, tristes… Amsterdam es esa ciudad que te impresiona nada más pisar el aeropuerto de Schiphol, esa ciudad de gente alta, rubia, muy elegante, seria, siempre acelerada, por el carril bici y sobre todo en su propio ser. 

Amsterdam es esa ciudad de lluvia, llena de jardines, muchos y verdes jardines, grandes y con enormes lagos plagados de patos. Amsterdam es esa ciudad de casas construidas sobre pantanales, torcidas, altas y estrechas. Amsterdam es esa ciudad donde la gente vive en barcazas, donde la gente conduce coches eléctricos, bicis y motos por el carril de las anteriores.

Amsterdam es la ciudad del chocolate, del que se come, de los dulces y las galletas de Van Stapele Koekmakerij, de los vicios (puros e impuros), de la hierba (tulipanes), de la carne (en el Barrio Rojo) y sobre todo de esas esquinitas llamadas coffees donde el tiempo se para, se acelera o se desordena… según lo que elijas.

Amsterdam es esa ciudad que lo tiene todo. Sí, todo lo que quieras elegir.

Canales

Más canales que la propia Venecia, aunque podremos cruzar menos puentes que la ciudad italiana. Amsterdam enamora desde que llegas a la explanada de su estación de tren, donde concurren todos los canales y puedes pasear en barco por ellos.

La historia de la ciudad, la Basílica de San Nicolás, la casa de Ana Frank, sus edificios, Rembrandt, Vincent van Gogh, colores, aves, árboles, cerveza, casas flotantes… Amsterdam, amor a pie y en barco.

Molinos

Quizás aquí se entienda la locura española de Don Quijote con los molinos. Y es que Zaanse Schans impresiona tanto por su olor a chocolate en toda la ciudad como por sus pequeños y robustos molinos verdes.

Chocolate porque en este pueblecito hay una fábrica donde se transporta el cacao en barcas por el río. Por cierto, aquí en una tiendecita local de una señora que hace sus propios dulces, ha sido donde he probado el mejor chocolate negro de mi vida.

Molinos, esos molinos dibujando colores entre el río y el cielo gris, esos molinos que siguen en uso aprovechando la fuerza del agua y sirviendo de aserradero. Molinos que se pueden visitar, que para subir hay que escalar verticalmente, sin paralelismos. Molinos de vientos que en temporada se rodean de tulipanes o se congelan las aguas que los mueven.

 

Muévete

Visitar Amsterdam es sinónimo de zapatos cómodos, mochila, cámara y muchos pasos. Visitar Amsterdam es: Voldenpark, museo de Heineken, Pueblos: Zaanse Schans, Edam, Volendam y Marken, Leidseplein, calles comerciales, Barrio Rojo, Bulldogs coffee, Rijksmuseum, casa de Ana Frank, paseos en barca por los canales, dulces y galletas, Rembrandt, bar de hielo, Basílica San Nico…

¡Amsterdam!

Esa ciudad para volver...